¡Hola, maker! Si alguna vez has flipado con una miniatura con un nivel de detalle brutal o has visto un prototipo con una superficie perfectamente lisa, es casi seguro que estabas ante una pieza de impresión 3D en resina. Es, para que nos entendamos, magia líquida que se convierte en objetos sólidos con una precisión que asusta, y todo gracias a la luz.
Es el secreto para conseguir esos detalles finísimos que con otros métodos nos vuelven locos. En esta guía te voy a contar todo lo que sé, de tú a tú, para que le pierdas el miedo a esta tecnología y te lances a crear.
Qué es la impresión 3D en resina y por qué te va a encantar
Aquí vamos a hablar claro. Mi objetivo es contarte qué es esta tecnología y por qué ha cambiado las reglas del juego para muchos de nosotros. Cuando acabes de leer, sabrás si la resina es lo tuyo y cómo puedes dar tus primeros pasos. ¡Os tengo cubiertos!
Imagina que tienes un bote de un líquido muy especial (la resina). Ahora piensa que, gracias a una luz UV controlada al milímetro, ese líquido se va endureciendo capa a capa, de forma casi imperceptible, hasta formar un objeto sólido. Eso es, en esencia, la impresión 3D en resina.
Esta técnica es la reina indiscutible cuando lo que buscas es un nivel de detalle espectacular. Es lo que marca la diferencia entre una figura con una cara sin expresión y una miniatura en la que puedes contar hasta las hebillas del cinturón. Si lo tuyo son las minis para wargames, la joyería o necesitas prototipos con acabados impecables, te vas a enamorar, te lo aseguro.
Para que te hagas una idea, echa un vistazo a la variedad de resinas para impresora 3D que existen. En mi experiencia, hay todo un universo más allá de la típica resina gris.
La gran diferencia con la impresión FDM (la de filamento)
Seguro que has visto las impresoras 3D que funcionan con rollos de plástico, las de FDM. Construyen las piezas depositando hilos de plástico fundido, como si fueran una pistola de pegamento caliente de altísima precisión. Van de maravilla para piezas grandes y funcionales, no hay duda.
Pero en lo que a detalle se refiere, la resina juega en otra liga. ¿Por qué?
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Precisión de cirujano: La luz es capaz de solidificar áreas minúsculas, consiguiendo una resolución que el filamento simplemente no puede alcanzar.
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Superficies suaves como la seda: Las líneas de capa son casi invisibles. El resultado es un acabado profesional que sale así directamente de la impresora.
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Materiales para cada necesidad: Hay resinas con propiedades muy específicas. Por ejemplo, una resina ABS-like para piezas más duras o una resina lavable al agua, que te simplifica muchísimo la vida en la limpieza.
En esta guía vamos a destripar el proceso de principio a fin. Desde que eliges tu primera botella de resina hasta que tienes en la mano tu creación, ya curada y lista para lucir. ¡No te voy a dejar solo! Quiero que le pierdas el miedo y te lances a crear piezas que dejen a la gente con la boca abierta. ¿Listo? ¡Pues al lío!

Cómo funciona la magia líquida: tecnologías SLA, DLP y MSLA
Vale, ya sabemos qué es la impresión en resina, pero... ¿cómo narices pasa un líquido a ser un objeto sólido y detallado? Aquí es donde la cosa se pone de verdad interesante. No todas las impresoras de resina funcionan igual, así que vamos a desgranar las tres tecnologías que mueven este mundillo: SLA, DLP y MSLA.
Y que no te asusten las siglas. Te lo voy a contar como si estuviéramos en el taller con un café en la mano, para que lo pilles al vuelo.
SLA (Estereolitografía): el artista del láser
Imagina a un artista con un pulso de cirujano y un lápiz láser ultrapreciso. Así es como trabaja la tecnología SLA (Estereolitografía).
Un rayo láser UV va "dibujando" literalmente cada capa de tu pieza sobre la resina líquida. Punto por punto, línea por línea, con una precisión milimétrica. Es la tecnología original, la abuela de todas, y sigue siendo la reina indiscutible para conseguir superficies increíblemente lisas y detalles que quitan el hipo.
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Lo bueno: La calidad y la precisión son espectaculares. En mi experiencia, el acabado superficial que logras es prácticamente insuperable.
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Lo malo: Es la más lenta de las tres. Como el láser tiene que recorrer toda la superficie de cada capa, el proceso se alarga bastante, sobre todo en piezas grandes.
DLP (Procesamiento Digital de Luz): el proyector de cine
Ahora, cambiemos el chip. Piensa en la tecnología DLP (Procesamiento Digital de Luz) como un proyector de cine en miniatura. En lugar de un láser que dibuja, una fuente de luz UV proyecta la imagen completa de la capa sobre la resina. ¡Flash! Y toda la capa se solidifica de una sola vez.
Esto la hace muchísimo más rápida que la SLA, sobre todo si imprimes varias piezas a la vez. El tiempo por capa es el mismo, no importa si hay uno o diez objetos en la plataforma.
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Lo bueno: La velocidad. Es capaz de curar capas enteras en apenas unos segundos.
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Lo malo: La resolución depende de los píxeles del proyector. Es como una foto: si haces mucho zoom, puedes acabar viendo los píxeles (que en 3D llamamos vóxeles), lo que a veces se nota en los detalles finos de los bordes curvos.
MSLA (Estereolitografía Enmascarada): la reina del equilibrio
Y por fin llegamos a la MSLA (Estereolitografía Enmascarada). Esta es la tecnología que utilizan la inmensa mayoría de impresoras asequibles que ves hoy en el mercado, y con toda la razón del mundo. Podríamos decir que la MSLA es la hija lista que aprendió lo mejor de sus padres.
Utiliza una matriz de LEDs como fuente de luz UV y, justo encima, una pantalla LCD que actúa como una máscara. Esta pantalla deja pasar la luz solo por las zonas que forman la capa, bloqueando el resto. Así, igual que la DLP, cura capas enteras de golpe.
En mi opinión, la tecnología MSLA ofrece el mejor equilibrio que existe entre velocidad, calidad de detalle y coste. Es la que recomiendo casi siempre para quien quiere empezar en este mundillo o dar un salto de calidad sin dejarse un riñón.
Esta tecnología ha sido la verdadera responsable de que la impresión en resina sea mucho más accesible para todos. Si quieres profundizar todavía más, te recomiendo que le eches un ojo a mi artículo sobre cómo funciona exactamente una impresora de resina.
La popularidad de estas tecnologías, sobre todo de la MSLA, es innegable y ha ayudado a que la impresión 3D en resina sea una de las opciones preferidas para muchísimos proyectos.
Comparativa de tecnologías de impresión 3D en resina
Para que te quede todo cristalino, he preparado una tabla que resume las diferencias clave de un solo vistazo. Así puedes ver cuál se adapta mejor a lo que buscas.
| Tecnología | Fuente de Luz | Velocidad | Precisión | Ideal Para |
|---|---|---|---|---|
| SLA | Un láser UV guiado | Lenta | Máxima, acabados muy lisos | Prototipos de alta joyería, modelos dentales, piezas con superficies perfectas. |
| DLP | Un proyector UV | Rápida | Buena, limitada por la resolución del proyector | Producción rápida de piezas pequeñas, prototipado funcional. |
| MSLA | Matriz de LEDs + Pantalla LCD | Muy rápida | Excelente, definida por los píxeles de la pantalla LCD | La mayoría de aplicaciones: miniaturas, figuras, prototipos, piezas funcionales. Es el estándar actual. |
Como ves, cada tecnología tiene su punto fuerte. Mientras que la SLA sigue siendo la opción para la máxima precisión, la MSLA se ha coronado como la todoterreno por su increíble relación entre calidad, velocidad y precio.
Tu flujo de trabajo de impresión en resina paso a paso
¡Manos a la obra, maker! Ahora que ya entiendes la teoría detrás de la magia, vamos a la parte más divertida: el proceso práctico. Te guiaré paso a paso por todo el flujo de trabajo, para que sepas exactamente qué hacer desde que tienes un archivo 3D hasta que admiras tu pieza terminada.
He visto a muchos novatos atascarse en este punto, pero tú tranquilo. Lo he dividido en cuatro fases clave que, una vez las domines, te convertirán en un auténtico pro de la resina.
1. Preparación y laminado del modelo
Todo empieza en el ordenador. No puedes simplemente mandar un archivo 3D a la impresora y cruzar los dedos. Primero, hay que prepararlo con un programa que llamamos slicer o laminador. Los más populares, y los que yo mismo uso a diario, son Chitubox y Lychee Slicer.
En esta fase, tu misión es:
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Orientar la pieza: Colocar el modelo en el ángulo correcto es fundamental. Esto ayuda a minimizar las marcas de los soportes y asegura que se pegue bien a la placa de impresión.
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Añadir soportes: ¡Este es el gran secreto! Los soportes son como pequeños andamios que sujetan la pieza mientras se imprime, evitando que se caiga o se deforme. Ponerlos bien es un arte que se pule con la práctica.
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Ajustar parámetros: Aquí defines el grosor de cada capa y, lo más importante, el tiempo de exposición. Este es el tiempo que la luz UV ilumina la resina para solidificarla. Un tiempo incorrecto puede arruinar por completo la impresión.
Cuando tienes todo listo, el slicer corta el modelo en cientos o miles de imágenes (capas) y genera un archivo que la impresora puede leer.
Un consejo de Mr Resin: No te agobies con los soportes al principio. Los programas suelen tener una función automática que funciona bastante bien para empezar. Úsala como punto de partida y luego ajusta a mano si ves que alguna zona necesita más apoyo.
2. El proceso de impresión
Con el archivo preparado en el USB, llega el momento de encender la máquina. Pero antes de darle al botón de "Imprimir", hay que hacer unas comprobaciones rápidas de seguridad y preparación.
Aquí te dejo mi checklist personal:
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Revisa el tanque de resina (VAT): Asegúrate de que el film FEP del fondo está limpio, sin restos de resina curada de impresiones anteriores y sin arañazos profundos.
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Agita bien la botella de resina: Los componentes tienden a separarse con el tiempo. Agita la botella durante al menos un minuto para que la mezcla sea homogénea.
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Vierte la resina con cuidado: Ponte siempre guantes y gafas. Vierte la resina en el tanque, sin pasarte de la marca de nivel máximo.
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Coloca la tapa protectora: La cubierta ámbar o roja de la impresora protege la resina de la luz UV del ambiente, que podría estropearla.
Ahora sí, inserta el USB, selecciona tu archivo en la pantalla y... ¡que empiece la magia! La impresora comenzará a bajar la plataforma y a curar la resina, capa por capa.

Como ves en el gráfico, aunque el principio es el mismo (curar resina con luz), el método MSLA ha optimizado tanto el proceso que hoy es la opción ideal para la mayoría de nosotros por su velocidad y eficiencia.
3. Lavado de la pieza
Una vez la impresora pita para avisar que ha terminado, la pieza que sacas está cubierta de resina líquida y pegajosa. ¡Ni se te ocurra tocarla sin guantes! Este paso es clave para conseguir un acabado limpio y profesional.
El objetivo es simple: limpiar todos los restos de resina que no se han curado. Tienes dos opciones principales:
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Alcohol Isopropílico (IPA): Es el método de toda la vida. Sumerges la pieza en un recipiente con IPA y la agitas suavemente o usas un cepillo blando para llegar a todos los recovecos.
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Resina lavable al agua: ¡Mi opción favorita para simplificar las cosas! Si usas una resina lavable al agua, puedes limpiar la pieza directamente bajo el grifo. Es mucho más cómodo, seguro y ecológico.
Mi experiencia me dice que una estación de lavado y curado (las famosas Wash & Cure) te cambia la vida. Son máquinas que hacen este proceso de forma automática, rápida y mucho más limpia.
4. Curado final
¡Ya casi lo tienes! Después de lavar y secar bien la pieza, notarás que sigue un poco "blanda". Aunque parezca sólida, las cadenas de polímeros no se han formado del todo. Necesita un último empujón para alcanzar su máxima dureza y propiedades mecánicas.
Este último paso se llama post-curado, y no es más que exponer la pieza a una fuente de luz UV durante unos minutos. Puedes usar una máquina de curado específica (como la parte "Cure" de las estaciones Wash & Cure) o incluso dejarla al sol, aunque el resultado es menos consistente.
Este curado final es lo que garantiza que tu pieza sea realmente resistente y duradera. Saltárselo es uno de los errores de novato más comunes que veo. Una pieza sin curar bien puede ser quebradiza y deformarse con el tiempo. ¡No te la juegues!
El universo de las resinas 3D: ¿qué tipos existen?
Elegir la resina correcta es tan importante como tener una buena impresora 3D, colega. Es la materia prima de tu creación, y cada tipo tiene su propia personalidad y un propósito diferente. ¡No es lo mismo imprimir una miniatura para una vitrina que una pieza mecánica que va a recibir caña!
Aquí te tengo cubierto. Vamos a bucear en el universo de los distintos tipos de resina para que sepas exactamente cuál necesitas en cada proyecto. ¡Vamos al lío!

Resinas estándar o básicas
Si estás empezando, esta es tu resina. Las resinas estándar son las más comunes y económicas. Son perfectas para aprender, calibrar la impresora y para piezas que no van a sufrir mucho estrés, como figuras decorativas, bustos o miniaturas de exposición.
El acabado es bueno, el nivel de detalle es más que decente y son fáciles de usar. Es el punto de partida ideal para cualquier maker.
Resinas ABS-like para mayor resistencia
Aquí la cosa se pone seria. Si necesitas que tus piezas aguanten golpes, torsiones o un uso más rudo, la resina ABS-like es tu mejor aliada. He probado a fondo estas resinas y su resistencia me ha sorprendido gratamente.
Lo que más me gusta de la resina ABS-like es su durabilidad. Es ideal para piezas funcionales, prototipos que se van a manipular, carcasas para electrónica o incluso figuras de acción que van a tener "batallas" en el mundo real. ¡Aguantan mucho más de lo que la gente cree!
Son un poco más caras que las estándar, pero la inversión merece totalmente la pena si la dureza es una prioridad para ti.
Resina lavable al agua: la opción más cómoda
Seamos sinceros: limpiar las piezas con alcohol isopropílico (IPA) puede ser un engorro. Por eso, la resina lavable al agua es una auténtica bendición. Como su nombre indica, puedes limpiar las piezas impresas directamente con agua del grifo.
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Menos olores: Generalmente tienen un olor menos intenso que las resinas tradicionales.
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Más seguridad: Evitas manipular y almacenar grandes cantidades de alcohol inflamable en casa.
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Comodidad: El proceso de postprocesado se simplifica una barbaridad.
En mi experiencia, son perfectas para quienes imprimen en casa y quieren un flujo de trabajo más limpio y sencillo.
Resinas de alta definición para el máximo detalle
¿Eres un obseso del detalle? ¿Quieres que se vea hasta el último pelo de la barba de tu enano de D&D? Entonces necesitas una resina de alta definición, también conocidas como resinas 8K o 12K. Están formuladas para trabajar con las impresoras de última generación y sacarles todo el partido.
Son la opción número uno para joyería, modelos dentales y, por supuesto, miniaturas de competición. Si tu objetivo es la perfección absoluta, esta es tu resina.
Otras resinas especializadas
El mundo de las resinas no acaba aquí. Hay muchísimas más opciones para proyectos muy específicos:
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Resinas flexibles: Para crear piezas que se puedan doblar o estirar, como neumáticos de maquetas o fundas protectoras.
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Resinas transparentes: Ideales para hacer efectos de agua, cristales o piezas que necesiten dejar pasar la luz.
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Resinas calcinables: Usadas en joyería para crear moldes que luego se queman en el horno sin dejar ni un solo residuo.
El crecimiento de este sector es imparable y las innovaciones no dejan de aparecer. Entender las propiedades de cada resina es vital, y si quieres profundizar, te recomiendo leer mi artículo sobre qué son las resinas 3D y sus características.
Resina vs. Filamento (FDM): la gran batalla maker
Llegamos a la pregunta del millón, esa que todo maker se hace tarde o temprano: ¿resina o filamento? Como alguien que ha quemado horas (y algún que otro fusible) con ambas tecnologías, te voy a dar mi visión más directa. Olvídate de buscar un ganador; aquí no se trata de cuál es "mejor", sino de cuál es la herramienta adecuada para tu proyecto.
Piensa que son dos mundos diferentes, cada uno con sus propios superpoderes. La impresión FDM, la que usa rollos de plástico, es tu caballo de batalla: robusta, fiable y perfecta para piezas grandes y funcionales. La resina, en cambio, es el bisturí del cirujano: precisa, detallista y capaz de crear auténticas obras de arte en miniatura.
El diablo está en los detalles (y en el acabado)
Aquí no hay debate posible, amigos: la resina gana por goleada. Mientras que en FDM siempre verás las líneas de capa y a menudo te tocará lijar y masillar para tener una superficie lisa, con la resina las capas son prácticamente invisibles.
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Resina: Ofrece una resolución de infarto, capturando detalles minúsculos como la textura de una tela, una expresión facial o grabados diminutos. El acabado es liso nada más salir de la impresora.
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FDM: Es ideal para prototipos rápidos donde el detalle no es lo más importante. Las líneas de capa son parte del juego y, aunque se pueden disimular, siempre estarán ahí.
Para que te hagas una idea: una miniatura de 28 mm impresa en resina mostrará hasta la hebilla del cinturón; en FDM, con suerte, distinguirás el cinturón.
Resistencia y aplicaciones: ¿belleza o fuerza bruta?
Este es el terreno donde el FDM saca músculo. Si lo que necesitas son piezas que aguanten caña —soportes, engranajes, carcasas—, los filamentos para impresión 3D como el PETG o el ABS suelen ser la mejor opción. Son materiales de ingeniería pensados para ser duros y duraderos.
¡Ojo! Esto no quiere decir que la resina sea de cristal. Una pieza bien curada de una buena resina ABS-like es sorprendentemente resistente. Pero si la prioridad absoluta es la dureza por encima del detalle, el filamento suele llevar la delantera.
Postprocesado: el trabajo después del trabajo
Ambos métodos requieren un poco de trabajo extra una vez termina la impresión, pero son tareas muy distintas:
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Resina: El postprocesado implica lavar la pieza con alcohol (o agua, si usas resinas lavables) y luego curarla con luz UV. Es un proceso que exige guantes, buena ventilación y un poco más de cuidado.
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FDM: Aquí el trabajo principal es quitar los soportes, que a veces dejan marcas. Casi siempre toca lijar un poco para alisar la superficie.
Como ves, cada tecnología tiene su momento y su lugar. El mercado de la impresión 3D está en plena ebullición, y según este informe detallado sobre el sector, se proyecta un crecimiento espectacular en los próximos años. Esto demuestra que ambas tecnologías no solo coexisten, ¡sino que se complementan a la perfección!
Al final, muchos acabamos haciendo lo inevitable: ¡tener una impresora de cada tipo en el taller! 😉
Seguridad y mantenimiento al trabajar con resinas
Vamos a hablar claro, colega: la seguridad es lo primero cuando juegas con resina. Sí, la impresión 3D en resina es una pasada, pero no podemos olvidar que estamos manejando productos químicos. ¡Que no cunda el pánico! Con un poco de sentido común y el equipo adecuado, esto es totalmente seguro.
Ponte cómodo, que te voy a dar mi guía práctica, de maker a maker, para que trabajes con total confianza y sin llevarte sustos.
Tu armadura de maker: el equipo de protección
Esto no es negociable, es tu equipo de superhéroe para el taller. Cada vez que vayas a tocar resina líquida o piezas recién salidas de la impresora, asegúrate de llevar puesto esto:
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Guantes de nitrilo: ¡Tus mejores amigos! Evitan que la resina toque tu piel, lo que con el tiempo puede provocar irritación o alguna alergia. No te la juegues.
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Gafas de seguridad: Tus ojos son para ver las maravillas que imprimes, no para que les caiga una salpicadura. Un pequeño descuido aquí puede salir muy caro.
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Mascarilla con filtros de carbón: Las resinas sueltan vapores (los famosos VOCs) que es mejor no tener de ambientador. Una mascarilla en condiciones los filtra y te deja respirar tranquilo.
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Ventilación, ventilación y más ventilación: Imprime siempre en un cuarto bien aireado. Con abrir una ventana ya vas bien, pero si puedes poner un extractor cerca de la impresora, lo bordas.
¡Un mito que quiero desmontar! No necesitas un laboratorio de la NASA para esto. Con tus guantes, gafas, mascarilla y una ventana abierta, tienes más que de sobra para trabajar de forma segura en casa.
El mantenimiento que te salvará de muchos disgustos
Cuidar tu impresora no solo hace que dure más, sino que te ahorrará un montón de cabreos por impresiones fallidas. Y te lo digo por experiencia.
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Trata el tanque (VAT) como si fuera oro: Después de cada impresión, echa un vistazo y comprueba que no hayan quedado trocitos de resina curada pegados al film FEP. Un simple resto puede perforar el film en la siguiente impresión y liarla pardísima.
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El film FEP tiene fecha de caducidad: Ese plástico transparente que hay en el fondo del tanque se va desgastando. Si lo ves muy rayado o fofo, es hora de cambiarlo. ¡Notarás un salto de calidad alucinante!
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Guarda bien la resina: Las botellas, siempre en un lugar fresco, oscuro y lejos del sol. La luz UV es su kriptonita. Si te sobra resina en el tanque y no vas a imprimir en unos días, fíltrala con un colador y devuélvela a la botella.
Tener tu equipo a punto es la clave del éxito. Si quieres meterte más a fondo en este tema, te recomiendo que le eches un ojo a mi guía completa sobre el mantenimiento básico para tu impresora 3D de resina, donde te lo explico todo paso a paso. ¡Un maker prevenido vale por dos!
Conclusión: ¡A imprimir se ha dicho!
Bueno, maker, hemos llegado al final de esta inmersión profunda en el universo de la resina. ¡Espero que ahora tengas más claro qué es la impresión 3D en resina y cómo funciona! Mi intención era darte un mapa claro, una guía para que te sientas seguro dando tus primeros pasos o para que perfecciones la técnica que ya tienes.
Hemos visto qué se esconde detrás de las siglas SLA, DLP y MSLA, y cómo es el ritual de preparar, imprimir, lavar y curar una pieza. Ahora sabes que elegir la resina correcta es clave y que la seguridad es lo primero. ¡Ya no tienes excusas!
Toca mancharse las manos (¡con guantes, por supuesto!). Te invito a pasarte por la tienda, donde he seleccionado personalmente las resinas para impresora 3D, impresoras y accesorios que necesitas para empezar a tope.
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Preguntas frecuentes sobre la impresión 3D en resina
Vamos al lío. Aquí te resuelvo de una vez por todas esas dudas que te rondan la cabeza antes de lanzarte de lleno al fascinante mundo de la resina. Te cubro las espaldas.
¿Es muy cara la impresión en resina?
Seguro que piensas que es un lujo, pero te sorprenderá. El coste para empezar, con una impresora de resina sencillita y una botella de resina, es más que razonable. De hecho, a veces es incluso más asequible que un equipo FDM de gama media. Y lo mejor es que, cuando te pones a sacar piezas, sobre todo miniaturas pequeñas y con mucho detalle, el coste por cada una es ridículamente bajo.
¿Son frágiles las piezas de resina?
¡Ese es un mito que tenemos que romper ya! La fragilidad de una pieza depende al cien por cien del tipo de resina que elijas. Una resina estándar puede ser más delicada, sí, pero si te vas a una resina ABS-like, vas a alucinar con la resistencia y durabilidad que consigues. Son piezas perfectas para darles caña. Eso sí, un buen curado final es el truco maestro para que alcancen su máxima dureza.
¿La resina de impresión 3D huele mucho?
Voy a serte totalmente sincero: sí, algunas resinas tienen su propio "perfume" químico. El olor varía un montón entre marcas y tipos de resina, pero la buena noticia es que tiene fácil solución. La regla de oro es trabajar siempre en un sitio con buena ventilación. Con una ventana abierta y una mascarilla, te aseguro que el olor dejará de ser una preocupación.
¿Qué impresora de resina me recomiendas para empezar?
Mi consejo para tu primera impresora es que busques el equilibrio perfecto. No te vayas a por la más barata del mercado, pero tampoco necesitas un monstruo con resolución 8K para empezar. Busca una máquina con una resolución de al menos 4K, un tamaño de impresión que se ajuste a tus proyectos y, sobre todo, que tenga buenas opiniones por ser fácil de manejar. Con eso tendrás un equipazo para empezar a crear auténticas maravillas.