Vallejo True Metallic Metal (TMM): La Review más completa para conseguir metálicos de verdad

Vallejo True Metallic Metal (TMM): La Review más completa para conseguir metálicos de verdad

¡Makers, vamos al lío! Hoy os traigo una de esas gamas que marcan un antes y un después en la mesa de pintura: la Vallejo True Metallic Metal (TMM). Si estáis hasta las narices de metálicos que parecen purpurina de carnaval o que cubren menos que una excusa mala, quedaos. Os voy a contar por qué, desde que las probé, se han convertido en un básico en mi taller para dar vida a las piezas que salen de nuestras impresoras.

No es ningún secreto que conseguir un acabado metálico que parezca metal de verdad, y no un plástico pintado con brillantina, es el santo grial del modelismo. Y esto es especialmente cierto con nuestras figuras de resina 3D, donde cada detalle cuenta.

Miniatura de armadura plateada brillante de caballero con un pincel junto a ella en una superficie blanca.

Lo que me flipó de entrada fue su pigmento. Vallejo ha utilizado partículas metálicas reales, no micas, y eso, amigos, se nota una barbaridad. Son súper finas, están suspendidas en una base especial con disolvente, y el resultado es un brillo a escala que no había visto antes. ¿Sabéis esa sensación de pintar una armadura y que parezca metal de verdad y no un juguete? Pues eso.

En mi experiencia, la gama Vallejo True Metallic Metal (TMM) me ha cambiado las reglas del juego. Su pigmento metálico real es lo más cerca que he estado de pintar con metal líquido.

En esta guía os voy a llevar de la mano por todo el proceso, desde cómo preparar vuestras piezas impresas hasta el último toque de barniz. Olvidaos de frustraciones, que os tengo cubiertos. Os voy a enseñar cómo sacarles todo el jugo a estas pinturas para conseguir resultados de vitrina.

Y si ya os está picando la curiosidad, podéis echarle un ojo a toda la gama de Vallejo True Metallic Metal (TMM) en la tienda para ir eligiendo vuestros tonos favoritos. ¡Vamos a ello!

TMM vs. NMM: La eterna batalla de los metálicos

Aquí llega el gran dilema, la pregunta del millón que todo pintor de minis se ha hecho alguna vez: ¿me voy a por los True Metallic Metal (TMM) o me lío la manta a la cabeza con la técnica del Non-Metallic Metal (NMM)? Es una de las grandes dudas del mundillo, así que vamos a desgranarla como si estuviéramos charlando con un café delante.

Dos detalladas armaduras de caballero en miniatura, una plateada brillante y otra de bronce oscuro, sobre un fondo neutro.

La vía rápida y resultona: True Metallic Metal (TMM)

La técnica TMM consiste en usar pinturas con partículas metálicas reales en su composición. Los TMM, como los de la gama Vallejo True Metallic Metal que estamos viendo, juegan con ventaja. Llevan partículas metálicas de verdad en la pintura. Esto significa que el brillo que consigues es físico; la luz rebota en la superficie y crea ese efecto metálico que todos buscamos.

Personalmente, es mi opción predilecta. Es más rápido, mucho más intuitivo y, seamos sinceros, te da un realismo brutal con una fracción del esfuerzo. Si estás pintando un ejército entero o simplemente no quieres pasar tres tardes en una sola hombrera, el TMM es tu mejor aliado.

El camino del artista: Non-Metallic Metal (NMM)

La técnica NMM (Non-Metallic Metal) consiste en simular el efecto del metal usando solo pinturas mate. Por otro lado, tenemos el NMM. Esto ya no es solo pintar, es casi un ejercicio de ilusionismo. Con esta técnica, simulas el brillo y los reflejos del metal usando únicamente pinturas de acabado mate. Se trata de pintar a mano cada luz, cada sombra, cada reflejo del cielo o del suelo.

El resultado puede ser absolutamente espectacular, como si hubieras sacado una ilustración 2D y le hubieras dado vida. Pero claro, esto tiene un precio: requiere una técnica depuradísima, mucha paciencia y un tiempo que, sinceramente, no todos tenemos o queremos invertir en cada figura.

Comparativa rápida: ¿TMM o NMM?

Para que lo veas más claro, he preparado una tabla. Usa esta tabla para decidir qué técnica te conviene más según tu proyecto y nivel de experiencia.

Característica True Metallic Metal (TMM) Non-Metallic Metal (NMM)
Principio Pigmentos metálicos reales que reflejan la luz. Simulación de reflejos con pinturas mate.
Curva de aprendizaje Fácil. Muy intuitivo y agradecido desde el principio. Difícil. Requiere entender la teoría de la luz y mucha práctica.
Tiempo invertido Rápido. Ideal para ejércitos y proyectos grandes. Muy lento. Para piezas de exposición o proyectos especiales.
Resultado Realismo físico y convincente. Estilo artístico, de ilustración. Espectacular si se domina.
Consistencia El acabado es siempre metálico, sin importar el ángulo. El efecto solo funciona desde ciertos ángulos de visión.

La principal diferencia entre TMM y NMM es que TMM usa pigmentos metálicos reales para un brillo físico, mientras que NMM simula ese brillo con pinturas mate, exigiendo más técnica y tiempo. Como ves, no hay una opción mejor que otra en términos absolutos; todo depende de lo que busques.

Si te pica el gusanillo y quieres probar a hacer tus pinitos con el NMM, te recomiendo echar un ojo a mi guía para pintar una espada con esta técnica. Ahí te explico el proceso con más calma.

Aun así, te confieso que, en mi mesa de trabajo, el TMM gana la partida para el 90% de mis proyectos por su increíble equilibrio entre eficiencia y el realismo tan bueno que se consigue.

Mi método para usar Vallejo TMM como un profesional

¡Al lío! Ahora que ya sabes de qué va la gama True Metallic Metal, vamos a la parte divertida: cómo sacarle el máximo partido en tus figuras. Olvídate de la teoría, aquí vamos a lo que funciona de verdad en la mesa de trabajo. Y créeme, todo empieza por una buena preparación.

Set de pintura de miniaturas con figura gris, aerógrafo, compresor, pintura metálica dorada y pincel.

La base es todo: preparación y primera capa

No te saltes este paso, en serio. Una buena imprimación negra o gris oscuro es fundamental. Esto hace que los pigmentos metálicos de Vallejo TMM brillen como si tuvieran vida propia. Además, prepara la superficie para que la pintura agarre como debe. Es un paso que nunca, jamás, me salto.

Cuando la figura ya está lista, vamos a por la capa base. Aquí está el truco del almendruco: la dilución. Mi punto de partida, tanto para pincel como para aerógrafo, es añadir un 10 % de Airbrush Thinner. Así consigues una cobertura perfecta sin matar ese brillo metálico tan chulo.

Dando vida al metal: sombras, luces y el toque final

Ahora toca darle profundidad y realismo. Para las sombras, uso colores como el TMM Shade para marcar bien los recovecos y simular el desgaste natural o, simplemente, para añadir volumen a la pieza.

El momento mágico, el que hace ¡POP!, llega con las luces. Un buen pincel seco o perfilar con cuidado las aristas con colores más claros, como el Silver, es lo que hará que ese metal parezca de verdad.

Mi consejo Pro: Si vas a pintar superficies grandes, como un vehículo o una armadura completa, el aerógrafo es tu mejor amigo. Te dará una capa súper homogénea y un acabado profesional que a pincel es casi imposible de conseguir. Puedes echar un vistazo a los aerógrafos que recomiendo en la tienda.

Por último, y no menos importante: proteger tu obra de arte. Este paso es CRUCIAL. Yo suelo usar un barniz satinado para no cargarme el efecto metálico, manteniendo el brillo justo sin que parezca un espejo. Si quieres profundizar, échale un vistazo a esta guía de aerografía donde lo explican con más detalle.

Pincel vs. Aerógrafo: Mi experiencia de uso con TMM

Aquí es donde entra lo bueno. Os voy a contar mis batallitas personales con la gama TMM, tanto con el pincel en la mano como con mi fiel aerógrafo. Porque, creedme, la experiencia cambia un montón, y quiero que sepáis a qué os enfrentáis.

A pincel: Cobertura, brillo y capas necesarias

Para perfilar aristas, pintar remaches, o cualquier pieza pequeña que necesite precisión, el pincel es el rey indiscutible. Lo que me flipa de estas pinturas es su consistencia. Se autonivelan que da gusto y, si eres un poco curioso, las marcas de pincelada desaparecen casi por arte de magia. ¡Adiós a esos brochazos horribles que arruinan una buena impresión!

En mi experiencia, la cobertura es buena, pero al ser algo más líquidas que otros metálicos, a veces pido una segunda capa fina para un acabado 100% opaco, sobre todo en colores claros como la plata. El brillo, eso sí, es espectacular desde la primera pasada.

Mi truco del almendruco es simple: capas finas y paciencia. Cargo el pincel con poquita pintura, descargo el exceso en una paleta (o un trozo de papel, que no estamos para postureos) y la aplico con suavidad. Es mil veces mejor dar dos capas finitas que una gorda que se coma todos los detalles que tanto te ha costado imprimir.

Con el aerógrafo: El acabado de fábrica

Ahora, si lo que buscas es pintar superficies grandes o conseguir degradados suaves y uniformes, el aerógrafo no tiene rival. Aquí la subgama TMM Airbrush es una auténtica maravilla. Viene prácticamente lista para usar, con la dilución perfecta. Solo tienes que agitar bien el bote, verterlo en la cazoleta y a disfrutar del espectáculo.

Pero, ¿qué pasa con los colores TMM normales? Pues que también los meto en el aerógrafo, ¡faltaría más! Simplemente los diluyo con su thinner específico o, en un apuro, con alcohol isopropílico hasta que tienen una consistencia como de leche. Con esto consigues un acabado liso y súper profesional, ideal para armaduras, naves o vehículos.

Si el tema del aerógrafo te llama la atención y quieres dominarlo, no te pierdas la guía que preparé sobre cómo elegir el mejor aerógrafo para miniaturas.

Vallejo TMM vs. Citadel: ¿Cuál es mejor para tus miniaturas?

La pregunta del millón, el combate del siglo en el mundo de las miniaturas: Vallejo contra Citadel. Como pintor que ha manchado pinceles con ambas marcas durante más años de los que me gustaría admitir, te voy a dar mi opinión sincera, sin filtros.

Ojo, aquí no vamos a coronar a un "mejor" absoluto, porque eso no existe. Se trata de ver cuál te va a funcionar mejor a ti y al tipo de acabado que buscas para tus figuras. ¡Vamos a ello!

Realismo y acabado final

Si hablamos de realismo puro y duro, para mí, Vallejo TMM se lleva la medalla de oro. Y con diferencia.

La clave está en el pigmento. La partícula metálica que usa Vallejo es finísima, casi polvo. ¿El resultado? Un acabado satinado, creíble, que de verdad parece metal. Cuando lo aplicas a una pieza, el efecto es espectacular.

Los metálicos de Citadel, que han mejorado una barbaridad, no nos vamos a engañar, a veces siguen teniendo ese puntito a "purpurina". No es que sea malo, pero si tu objetivo es el realismo máximo, TMM te lo va a dar sin que tengas que pelearte.

Facilidad de uso y cobertura

Aquí la cosa se pone interesante y el combate se iguala. Las TMM de Vallejo son más líquidas de serie, una maravilla para tirar con aerógrafo. De hecho, las TMM Airbrush son un gustazo, directas de la botella a la cazoleta sin líos. A pincel, eso sí, a veces toca dar una segunda capa para que la cobertura sea perfecta.

Por otro lado, las pinturas Base de Citadel son famosas por su cobertura brutal. Son más densas y, por lo general, con una sola pasada cubren que da gusto. Son pintura de batalla, directas y efectivas.

Personalmente, creo que el sistema de colores de Vallejo (Base, Light, Shade) es una genialidad, sobre todo para principiantes, porque te guía en el proceso de iluminar. La gama de Citadel, en cambio, es tan enorme que a veces puede ser un caos si estás empezando a montar tu paleta.

Y claro, no podemos irnos sin hablar del envase. Los botes con cuentagotas de Vallejo son un invento celestial. Dosificas la cantidad exacta y la pintura no se te seca en dos días. ¡Punto clarísimo para Vallejo!

Colores de TMM: Los que no pueden faltar en tu taller

Vale, vamos a lo importante. La gama TMM de Vallejo es una pasada, pero también es enorme. Si estás empezando, es fácil sentirse un poco perdido entre tanto bote. Para que no te líes y vayas a tiro hecho, te he preparado mi "kit de supervivencia" personal. ¡Con esto no fallas!

Muestras de pintura metálica: gris plomo, negro brillante y plata, sobre una paleta blanca con un pincel.

Si tuvieras que empezar con solo tres colores, mi recomendación del alma es que te pilles estos:

  • TMM Base Gunmetal Grey: El punto de partida perfecto para cualquier acero oscuro. Es un color súper polivalente que usarás hasta en la sopa.
  • TMM Shade Black: Imprescindible para dar profundidad y sombras a cualquier metal. ¡No puede faltar!
  • TMM Light Silver: El toque mágico para los brillos finales y ese perfilado que hace que una miniatura cobre vida.

Te lo digo de corazón: con este trío puedes pintar el 90 % de las armas y armaduras que te echen. ¡Palabrita de maker!

¿Y para los oros y otros metales?

Si lo tuyo son los dorados, te recomiendo empezar con el TMM Base en tono Gold y subir las luces con el TMM Light Gold para un acabado espectacular. Y si buscas un rollo más de oro viejo o un buen bronce, el TMM Base Copper es una auténtica maravilla.

No hay que olvidar que las Vallejo True Metallic Metal (TMM) son pinturas con base alcohólica y pigmentos metálicos de verdad. Si quieres cotillear más sobre la composición de estas pinturas, aquí tienes info.

Un consejo de amigo: si te llaman la atención, no te lo pienses. Invertir en buenas pinturas es invertir en mejores resultados, y estas valen cada céntimo que cuestan.

Para ponértelo aún más fácil, Vallejo tiene packs que son un chollo. El set TMM de 4 colores es ideal para empezar. Y si ya quieres tirar la casa por la ventana y convertirte en el rey del metal, el maletín TMM completo o el libro True Metallic Metal BSL son sueños húmedos para cualquier pintor.

FAQ: Resolviendo las dudas sobre las Vallejo True Metallic Metal

Siempre que saco a relucir las TMM en una conversación, aparecen las mismas preguntas. Es normal, son pinturas un poco especiales. Para que no te quedes atascado a mitad de un proyecto, he reunido aquí las dudas más comunes con respuestas directas y al grano. ¡Vamos a despejarlas de una vez por todas!

¿El diluyente tiene que ser especial para las TMM?

Sí, rotundo y absoluto. Estas pinturas son de base alcohólica, lo que significa que el agua es su kriptonita. Ni se te ocurra mezclarlas.

Lo suyo es usar el Airbrush Thinner de Vallejo (71.161), que está hecho para ellas. Si te pilla en un apuro, el alcohol isopropílico también te puede salvar. Esto es crucial, sobre todo si vas a tirar con aerógrafo, para que la pintura fluya como debe y no se te haga un desastre en la boquilla.

¿Se pueden mezclar con acrílicos normales?

Mala idea, de verdad. Si intentas mezclar una pintura de base alcohólica como la TMM con una acrílica de base acuosa, vas a montar una fiesta química en tu paleta que te dejará una pasta inútil.

Úsalas por separado. Si quieres aplicar una sobre otra, asegúrate de que haya una capa de barniz bien seca de por medio. Es la única forma de que convivan en paz.

¿Es de verdad necesario barnizar encima?

Obligatorio no es, pero te lo recomiendo con los ojos cerrados. Un buen barniz satinado protege ese acabado metálico tan chulo sin cargarse el brillo.

Además, si después vas a meterle caña con efectos de weathering (óleos, esmaltes, etc.), esa capa de barniz es tu seguro de vida. Evitará que los disolventes de los efectos se coman la pintura TMM de debajo.

¿Por qué me salen grumos en la pintura?

Casi seguro que es por una razón: no la has agitado lo suficiente. El pigmento metálico de estas pinturas es súper denso y le encanta irse al fondo del bote.

La solución es simple: agita el bote como si te fuera la vida en ello. Dale caña durante al menos un minuto, y si tienes una bola de mezcla dentro, mejor que mejor. Verás cómo la textura cambia por completo.

¿Para quién es ideal la gama Vallejo TMM?

En mi opinión, la gama Vallejo True Metallic Metal es ideal para cualquier pintor de miniaturas, desde el principiante hasta el experto, que busque un acabado metálico realista sin la complejidad de la técnica NMM. Son perfectas para ejércitos, vehículos, armaduras y cualquier pieza donde quieras que el metal parezca metal de verdad de forma rápida y efectiva. Si valoras el realismo y la eficiencia, estas pinturas son para ti.

Conclusión

En resumen, la gama Vallejo True Metallic Metal (TMM) es, para mí, un absoluto 10/10 si buscas un realismo metálico brutal sin complicarte la vida. Su pigmento fino, el acabado satinado y la facilidad de uso, sobre todo con aerógrafo, las convierten en una herramienta imprescindible en mi taller.

Hemos visto la diferencia con el NMM, cómo usarlas a pincel y aerógrafo, sus colores clave y las hemos comparado con las Citadel. Espero que esta review te haya despejado todas las dudas y te animes a probarlas. ¡No te arrepentirás! Y si quieres pillar las tuyas, ¡ya sabes dónde encontrarlas! 😉

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