Volvemos tras un lunes de descanso, así que hoy cubrimos dos semanas de golpe. Y traemos una destacada que es oro puro para quien imprime en resina: el MIT ha inventado unos soportes reutilizables que se disuelven con ultrasonidos. Además: China exporta impresoras a un ritmo de locura, alguien imprime neumáticos de bici sin aire que funcionan, una celosía impresa esconde objetos del infrarrojo, y una empresa española imprime sillas de diseño con plástico reciclado. Vamos. 🔥
🔥 Destacado
🧪 El MIT inventa soportes de resina reutilizables que se disuelven con ultrasonidos

Imagen ilustrativa generada con IA.
Si imprimes en resina, esto te va a encantar. Un equipo del MIT ha atacado de frente los dos grandes fastidios de la impresión MSLA: quitar los soportes a mano —esa tarea tediosa que casi siempre deja marcas y estropea el acabado liso— y el desperdicio de plástico que generan, porque los soportes van directos a la basura una vez cumplen su función.
La solución es de las que hacen pensar «cómo no se le había ocurrido a nadie antes». En lugar de imprimir el soporte pegado a la pieza, imprimen una interfaz fina soluble en agua justo en la punta de cada soporte, entre este y la pieza. Cuando la impresión termina, se mete todo en un baño de agua y se le aplican ondas de ultrasonidos de alta frecuencia: la interfaz se disuelve, la pieza se suelta con muy poca fuerza y —aquí está la magia— los soportes quedan intactos y se pueden reutilizar.
¿Cuántas veces? Según el paper, reutilizaron el mismo juego de soportes durante cuatro ciclos de impresión sin ningún cambio observable en su función ni en cómo liberan la pieza. Y no es un experimento de laboratorio con una piecita: demostraron la producción en lote de varias docenas de miniaturas liberadas todas a la vez, una cadena impresa ya montada, y hasta un alineador dental sobre soportes que se adaptan al contorno. Vamos, casos reales.
Lo prometedor es hacia dónde apunta esto: los propios investigadores hablan de un futuro de impresión en resina «totalmente automatizada y sin tocar la pieza», donde la máquina imprime, libera y reutiliza sin que tengas que pelearte con alicates ni generar montañas de residuo. Encaja de lleno con la línea de resina más limpia y sostenible que llevamos siguiendo desde la química que le quitaba el calentón a la impresión volumétrica en el #016. La resina del futuro será menos marrón de limpiar y menos contaminante. Nos gusta. Leer la noticia en 3DPrint.com →
💵 Industria
🐉 China exportó 3,6 millones de impresoras en medio año

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Agárrate a la cifra. Según un informe basado en datos de la Administración General de Aduanas de China, los fabricantes chinos exportaron 3,616 millones de impresoras 3D solo en el primer semestre de 2026 —y eso sin contar las que se quedan dentro de China—. Es un ritmo de unos 7,2 millones de máquinas al año, casi el doble que el año anterior (+90%).
Detrás de esta avalancha están los que en el sector llaman «los Dragones»: Bambu Lab, Creality, Elegoo, Snapmaker y Anycubic. Son los mismos nombres que ves una y otra vez en cualquier grupo de makers, y ahora tenemos los números que confirman lo que ya intuíamos: la inmensa mayoría de las impresoras de sobremesa del mundo salen de un puñado de empresas chinas.
¿Qué significa esto para ti? Pues lo mismo que veníamos comentando con el informe de mercado del #017: más volumen, más competencia y más presión a la baja en los precios. La razón de que hoy tengas una máquina capaz por poco dinero es esta guerra de producción a escala bestial. El maker, encantado; los fabricantes occidentales, sudando. Leer el análisis en Fabbaloo →
🎨 Hobby
🚵 Neumáticos de bici sin aire impresos en TPU que sí funcionan

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Sección maker de la buena. El creador del canal Berm Peak se hartó de los pinchazos haciendo mountain bike y decidió resolverlo a lo bruto: imprimiéndose sus propios neumáticos sin aire en TPU. Y tras unas cuantas iteraciones, lo consiguió de verdad.
La clave del diseño está en un patrón flexible con forma de S entre la banda de rodadura y la llanta, que hace de «suspensión» y le da al neumático el punto justo de flexión sin necesidad de aire. Como una FDM normal no puede imprimir una rueda de bici entera de una pieza, la imprimió por secciones que se unen a la llanta mediante una interfaz aparte. El resultado aguanta el uso real en el monte, sin miedo a clavarse un espino y quedarte tirado.
¿Es un producto listo para vender? No, es una prueba de concepto de un cacharrero con mucho ingenio. Pero es justo el tipo de proyecto que nos encanta: coger una impresora normalita y una bobina de TPU —de esas que muchos ya tenéis en el cajón— y resolver un problema real de la vida. Si andabas buscando una excusa para probar el TPU, aquí la tienes. Ver el proyecto en Hackaday →
🤖 Ciencia WTF
🌡️ Una celosía impresa en 3D esconde objetos del infrarrojo
Puro «ciencia WTF». Ingenieros de la Universidad de Illinois y la Universidad Técnica de Dinamarca han creado la primera «capa de invisibilidad térmica» omnidireccional impresa en 3D. ¿Traducción? Un objeto envuelto en ella desaparece para una cámara de infrarrojos, venga el calor de donde venga.
El truco está en la estructura: una celosía de aluminio impresa por sinterizado láser (con detalles de hasta 0,5 mm) rellena de silicona, diseñada para redirigir el calor alrededor del objeto en lugar de dejar que lo atraviese. Lo probaron incluso con geometrías complejas con forma de cabeza. La profesora Shelly Zhang lo resume así: una capa térmica de verdad debe funcionar venga el calor de donde venga, y la suya puede esconder un objeto 3D complejo en infinitas direcciones.
Las aplicaciones que imaginan —proteger sensores, baterías o electrónica del calor, gestión térmica avanzada— son de momento potenciales, no un producto en la estantería. Pero la idea de «esculpir cómo fluye el calor» con una simple celosía impresa es de esas que te recuerdan hasta dónde llega esta tecnología. La misma impresión 3D que usas para minis, redirigiendo el calor como si fuera agua. Leer la noticia en la Universidad de Illinois →
🧪 Materiales
🪑 Una empresa española imprime sillas de diseño con plástico reciclado

Cerramos con orgullo patrio. La marca española Nagami, con sede en Ávila, ha presentado junto al estudio ZHA (los antiguos arquitectos de Zaha Hadid) la silla Echo: una pieza de diseño impresa por extrusión de gran formato, de una sola pieza continua, usando PETG reciclado procedente de residuos plásticos industriales, incluidos plásticos médicos de un solo uso.
Nos gusta por dos motivos. El primero, el ángulo español: no todos los días una empresa de Ávila comparte titular con estudios de arquitectura de renombre mundial por su tecnología de impresión. El segundo, la economía circular: convertir basura plástica en muebles de diseño que se venden entre 669 € y 1.231 € según el color, fabricados bajo pedido para no generar stock que sobre.
Es el mismo espíritu de sostenibilidad que veíamos en la destacada del MIT: menos residuo, más reutilización. La impresión 3D no solo sirve para prototipos y miniaturas, también para repensar cómo fabricamos las cosas de todos los días. Y que parte de esa conversación se cueza en España, pues oye, se agradece. Leer la noticia en VoxelMatters →
💬 Nuestro take de la quincena
Dos semanas que dibujan bien el momento. Por un lado, la industria se consolida a lo bestia: China exporta impresoras a un ritmo que asusta y marca el pulso de todo el sector. Por otro, la innovación de verdad se mueve en los materiales y los procesos —soportes reutilizables, celosías que redirigen el calor, plástico reciclado convertido en diseño—. Menos «mi impresora es más rápida que la tuya» y más «qué puedo hacer con ella y con qué la alimento».
Y para el que imprime en resina, la destacada del MIT es una gran señal: el futuro de nuestro hobby pasa por que sea más limpio, más automático y menos contaminante. Nosotros, mientras tanto, seguimos en la trinchera: resina, filamentos, pintura, herramientas gratuitas, y este newsletter cada lunes. 💪
❓ Preguntas frecuentes de la quincena
¿Se pueden reutilizar los soportes en impresión de resina?
Con los métodos habituales, no: los soportes se imprimen pegados a la pieza y se retiran a mano, quedando inservibles. El nuevo método del MIT cambia esto imprimiendo una interfaz soluble en agua entre el soporte y la pieza; al aplicar ultrasonidos en un baño de agua, la interfaz se disuelve, la pieza se libera con poca fuerza y el soporte queda intacto para reutilizarse. En sus pruebas lo reutilizaron durante cuatro ciclos sin degradación. De momento es investigación, no un producto comercial.
¿Por qué son tan baratas las impresoras 3D chinas?
Por pura escala y competencia. Los fabricantes chinos exportaron 3,6 millones de impresoras solo en el primer semestre de 2026, casi el doble que el año anterior. Marcas como Bambu Lab, Creality, Elegoo, Anycubic y Snapmaker producen a un volumen enorme y compiten ferozmente entre sí, lo que empuja los precios a la baja y mejora las prestaciones de las máquinas de gama de entrada año tras año.
¿Se puede imprimir TPU en una impresora normal?
Sí, la mayoría de impresoras FDM modernas pueden imprimir TPU (un filamento flexible tipo goma), aunque conviene imprimir despacio, con el filamento bien seco y preferiblemente con un extrusor de arrastre directo. El TPU es ideal para piezas que deben flexar o amortiguar, como fundas, juntas, ruedas o amortiguadores. Su versatilidad es lo que permite proyectos como los neumáticos de bici sin aire impresos en casa.
¿La impresión 3D es sostenible?
Puede serlo, y cada vez más. Aunque genera residuos (soportes, purga, piezas fallidas), están surgiendo soluciones para reducirlos: soportes reutilizables como el del MIT, resinas reformuladas menos tóxicas, y el uso de plásticos reciclados como el PETG reciclado de la silla Echo de Nagami. Además, imprimir bajo demanda evita el exceso de stock y la impresión local reduce transporte. La clave está en reciclar residuos, curar y desechar correctamente, y aprovechar materiales reciclados cuando sea posible.